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¿Quieres vivir de lo que amas? Esta es mi fórmula de la Coca Cola

¡Hola! Quería compartir contigo lo que descubrí hace muy poco y que, de verdad, me cambió mucho la vida. Una amiga dice que es la fórmula secreta de la Coca Cola, y un poco tiene razón. A mí me transformó el punto de vista. Me di cuenta de que realmente puedo hacer todo lo que quiera en la vida. ¡Mágico!

(Si lo prefieres, puedes escuchar esta entrada aquí, mientras cocinas, vas a correr o te tomas un vinito viendo la puesta de sol)

¡Empecemos!

Siempre que he tenido una idea o un sueño, en seguida han aparecido bloqueos me han hecho desistir. Eran excusas basadas en creencias o en miedos.

Los miedos venían en forma de pensamientos como: no lo voy a hacer bien, no me va a salir, voy a estar nerviosa y me voy a poner de mal humor, voy a hacer el ridículo… Con este proyecto te digo que me aparecieron todos. Toditos.

Además de las excusas creadas por los miedos, están las excusas que tienen detrás creencias.  Son pensamientos que tenemos instalados en nuestro cerebro y que avalamos al 100%, muchas veces sin darnos cuenta. No nos damos cuenta porque en la mayoría de los casos están instaladas allí desde que somos pequeños. Allí entran: “Qué duro es trabajar”, “todos los hombres son iguales”, “los jefes solo quieren explotarte”, etc. Y también las creencias cambian con el tiempo: “la tierra es plana” era una creencia que todo el mundo aceptaba. Vaya usted a saber qué estaremos pensando hoy que en cien años les parecerá una burrada.

Preguntas poderosas para nuevos puntos de vista

Como quería identificar mis creencias, hice un día un ejercicio que parece muy sencillo pero que es súper potente. Me hice dos preguntas:

  1. ¿Qué proyecto me encantaría hacer?
  2. ¿Por qué no lo hago ya?

La semana les hice esa misma pregunta a mis amigos y conocidos más cercanos. ¿Cuál es tu excusa para no cumplir tu sueño ahora mismo?, les pregunté. Y una de las justificaciones más comunes fue, naturalmente, la falta de tiempo. Que en mi vida, por cierto, ha sido uno de los hits.

“No tengo tiempo”. Vale. Entonces yo me dije, vamos a ver si esto es una creencia. Para eso a mí me fue genial monitorizar todo mi tiempo y así ver qué hacía en mi día a día.

Para eso usé una plantilla que me fue genial. Te la envío por correo si ya estás suscrito y si quieres recibirla déjame tu mail en el formulario o a través del link de abajo.

¿Qué descubrí al monitorizar mi tiempo?

Con esta plantilla me di cuenta de que:

  • No trabajaba tanto.
  • Perdía el tiempo muchísimo.
  • Me pasaba el día estresada para tener muy pocos resultados. Además, me había acostumbrado en cierta manera a ese malestar leve pero constante.
  • Y, sobre todo, descubrí que necesitaba organizarme para cambiar.

Necesito organizarme. No puede ser que haya gente famosa o célebre que ha hecho cosas increíbles en medio de guerras, o teniendo hijos, enfermedades y apuros económicos. Y yo aquí.

La clave en el arte de hacer lo que te dé la gana

Y me pregunté: ¿Entonces qué hago? Y Juan Naranjo el año pasado me dio la clave de las claves mundiales. Me dijo: PLANIFÍCATE.

Pero antes de hacerlo tuve que desmenuzar mi objetivo. Cortarlo a trocitos. Porque, claro,  generalmente para realizar un objetivo tienes que hacer muchas cosas. Y si las ves así a lo lejos, en plan montaña, pues te entra un miedo, una pereza y un todo, que bueno. Normal que no empieces.

Escucha a esta amiga:

Si te dicen que te tienes que comer una vaca entera, a ver quién es el guapo que se la zampa de golpe. Hay que trocearla, cocinarla a trocitos, ahora al horno, ahora con ajito, ahora un estofado, y entonces sí.

Trocear tu sueño es la bomba, porque te permite dos cosas:

  1. Empiezas a ver que es posible porque vas viendo que bueno, la vaca, a lo mejor, oye, te la puedes comer. No es una utopía ni una locura vivir de tu música o irte a vivir al campo o ser una crack de la actuación. De un objetivo muy grande, vas creando muchos pequeños: es lo que hacemos, más o menos, cuando queremos irnos de vacaciones. Planificamos con tiempo varias cosas, varios “sub-objetivos” dónde vamos a ir, en qué fechas, con quién, cuánto te va a costar, etc. Y te lo colocas en tu calendario o agenda.

Por cierto, te enviaré también una plantilla para puedas organizarte en el tiempo fácilmente. Con este Excel es muy fácil, ya verás. Solo tienes que tener un poco de disciplina (escribes allí lo que has planificado previamente y, cuando te levantes por la mañana, sólo tienes que encargarte de ejecutar la tarea. Sin reflexiones, vueltismos o procrastinaciones. ¡La vida resulta mucho más fácil!)

  1. Lo segundo que puedes hacer cuando fraccionas tu objetivo es planificarte en el tiempo. A lo mejor no lo vas a lograr la semana que viene, pero sí en cinco meses o en cinco años, o en quince ¿Por qué no? ¡Yo no creé mi blog en una semana pero en tres meses sí!

Una pregunta y dos plantillas después

¿Quiero escalar el Everest? Ahora mismo haría una lista de lo que necesito -seguramente lo primero sería informarme. A ver, espérate, me tengo que entrenar, tengo que ahorrar dinero, buscar un compañero. Etcétera. Y lo colocaría todo en un calendario a corto, medio y largo plazo.

¡Traza un plan! De verdad, yo creo que si nos proyectamos –papel y lápiz- podemos conseguir sin mucho esfuerzo lo que queremos. Vivir de lo que amamos, claro, también. Yo, pasito a pasito, estoy en ello.

*Si te animas, cuéntame si has hecho este experimento y cómo te va. Para lo que quieras compartir, estoy en anaclaudia@ysiderepente.com

¡Un abrazo!

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