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Gestiona tu tiempo según tu ciclo menstrual

El ciclo menstrual: qué tema, mujeres. No sabemos ponerlo a nuestro favor, ¿eh? Al máximo, elegimos nuestras vacaciones para que no coincidan con “esos días”; si estrenamos amante, volvemos antes a casa para que los besos no vayan a más; rezamos para que la suegra no llegue de visita en el primer día de la regla, para que no nos encuentre sensibles, con ojeras y pegadas a una tableta de chocolate.

Nos limitamos a marcar en el calendario los tres, cuatro, cinco días teñidos de rojo. Para esquivarlos, los señalamos con color negro, como asumiendo resignadas la sombra que mancha cada uno de nuestros meses. Nada más.

¡Ah! ¡Nada más! Porque nunca nos enseñaron que el calendario femenino puede estar de nuestro lado. Nunca nos dijo nadie que podíamos aprovechar nuestro ciclo menstrual: usarlo de guía, convertirlo en nuestro aliado íntimo.

Las 4 fases del ciclo menstrual: aprovéchate

Hace cuatro años alguien me recomendó el libro La Luna Roja, de Miranda Gray. Un poco escéptica, lo sumé a mi lista de regalos de Reyes. Y mi hermana mayor lo compró para mí. Al dármelo, un poco trajinado, dos meses más tarde, me dijo:

Qué suerte que lo hayas descubierto tan pronto. A mí me hubiera gustado saber esto más joven.  

Naturalmente, salí disparada hacia mi habitación, me encerré y empecé a ojear el libro. Fue cuando descubrí las cuatro fases de nuestro ciclo menstrual. Qué increíble. ¡¿Por qué no me lo enseñaron antes!? 

  1. Fase de la Virgen. En esta fase estamos radiantes, expansivas, nos comemos el mundo de un bocao. Empieza el quinto día después del primer día de la regla y dura más o menos una semana. Internamente nos hemos liberado de la necesidad de procrear y el foco lo ponemos en nosotras: tenemos confianza, estamos muy sociables y nos sentimos con fuerzas para mover montañas. Entusiasmo total. Por eso es ideal para empezar o dar impulso a cualquier proyecto.

  2. Fase de la Madre. Aparece cerca del momento de la ovulación (hacia el día 14 del ciclo menstrual) y nos inunda un espíritu maternal. O sea: derrochamos amor y armonía y estamos sensibles y emotivas. Durante esta semana, dice Gray, las mujeres “tienen la capacidad de asumir responsabilidades, de crear de forma productiva y de alimentar ideas y proyectos que ya existen”. Además, estamos ultra magnéticas para los otros: ni el más duro se resiste a nuestra energía.

  1. Fase de la Hechicera. Esta fase empieza cuando el óvulo se ha liberado sin ser fertilizado. Y son unos días de creatividad tremenda. A medida que nos acercamos a la fase siguiente, podemos sentirnos intolerantes y ver cómo decae nuestra capacidad de concentrarnos. Eso sí: tenemos la intuición a flor de piel, estamos inspiradas y vibrantes.

  2. Fase de la Bruja. Es la fase de la menstruación. Dejamos de buscar la expresión hacia afuera: la introspección está en su máximo apogeo. Es el momento de alejarte de lo mundano, soñar, dormir. Hay una clarividencia especial para “ver” los problemas y sus soluciones, y para aceptar el pasado y rendirse al futuro.

 

Sin regla, sin poder

Con la euforia de mi nuevo descubrimiento, hace un par de años vi el documental “Mi luna en mí”. Aluciné. Sobre todo porque me di cuenta de hasta qué punto rechazamos nuestra regla. Para ejemplificarlo en la cinta entrevistaban a un médico que se dedicaba a ¡eliminar el sangrado menstrual en las chicas! No me acuerdo en qué consistía el tratamiento (no me hagáis mirarlo de nuevo…), pero, en la pantalla, el hombre de la bata blanca cortaba indefinidamente la “molesta visita mensual” muy fácilmente, con una simple intervención ambulatoria.

Ay.

Bueno, vale. No voy a ser hipócrita. La última vez que me invitaron a dar una charla corrí al calendario rezando para que no coincidiera con mi etapa premenstrual. No es que odie ese momento (como te explico luego), pero entiéndeme, mi fase de bruja intensa, desconcentrada, exhausta y poco sociable, poco tenía que ver con la claridad necesaria para ponerse frente a un público.

Por suerte, cayó en el cuarto día del ciclo, que, según las previsiones diarias de La Luna Roja, corresponde con una energía “tranquila”. ¿No es genial? Porque Gray ha conseguido identificar no solo las cuatro etapas del ciclo menstrual, sino también la emoción o el comportamiento concreto de cada día del ciclo menstrual (como muestra la imagen). ¡Bravo, Gray!


información del ciclo menstrual para poder gestionar el tiempo



Y no creo que tengamos que obsesionarnos con que todo cuadre. Ni que este calendario sea nuestra biblia fundamentalista que marque al milímetro nuestros pasos. No. Pero estoy convencida de que nuestras variaciones internas marcadas por el ciclo menstrual nos pueden ayudar: saber por dónde viene la ola nos puede hacer mejores surfistas.

Nuestro ritmo corporal puede convertirse en una brújula que, dentro de nuestras posibilidades, marque cómo hacer con nuestra gestión del tiempo: Así como planeamos nuestra noche sexual perfecta fuera de los días del período, quizás también podamos empezar a aprovechar la claridad mental de la primera semana para planificar nuestra actividad del mes; organizar una fiesta o un encuentro social cuando ovulamos; meternos en nuestro estudio en la semana hechicera para crear con arrebato; y conectar con nuestros deseos verdaderos cuando estamos menstruando.  ¿Probamos?

Me gusta ser mujer

A mí, conocer nuestro funcionamiento interno me ha servido sobre todo para dejarme en paz: para no criticarme y para no forzarme cuando mi naturaleza femenina se expresa como le da la gana. Estar asocial, explosiva, mimosa o tajante.

Yo, últimamente, por ejemplo, cuando me viene la regla, me meto en casa y no salgo ni aunque me toque el timbre Ryan Gosling. ¿Te gusta ser mujer? Pues sí, señores de la tele. Me encanta. Y “esos días” también.

Me encanta hacerme bolita en el sofá, prepararme tés calentitos y llorar mucho viendo una serie. Y me encanta darme cuenta de la sensibilidad extrema que tengo, la claridad para saber qué tengo que desechar de mi vida (aunque duela), qué decisiones debo tomar o hacia dónde debo ir. Es la oportunidad para parar el carro, estirar las piernas, repostar y mirar el mapa. Una fina ofrenda que la naturaleza, UOU, nos brinda cada mes.

¡Mujeres! Modernicémonos de verdad. Asumamos nuestro cuerpo y nuestras emociones para avanzar con pasos firmes. No nos vayamos sin dejar el agua limpia, aunque sea la del arroyito que nos baña más de cerca. 

 

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