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Oda a la concentración: mis 5 estrategias básicas para no dispersarme

Hay una culpa que no te deja trabajar.

Pueden ser tantas cosas.

Disimulas. Te sientas y abres el ordenador, como si no fuera contigo. Repasas facebook e instagram. Acabas en el perfil de un ruso, primo del amigo de una vecina. Te das cuenta y te avergüenzas. Te entra culpa otra vez. Pero es una culpa inofensiva. Es pequeña: se arregla con un café. El problema es aquella otra, la culpa que llena tu mente y te entorpece el pensamiento. Adiós concentración. Ya son las 11h y todavía no has empezado. No puedes. Hay un sentimiento negro que cae como una gotera violenta y aplasta tu atención. Te desespera.

Hasta mediodía haces todo para evitarla. Miras tu agenda, bebes agua, le echas un vistazo al diario, a la previsión del clima, a esa web con vestidos de temporada. Nada, no hay forma.

¿No te ha pasado esto alguna vez?

A mí, cientos de miles. Lo que me despista puede ser una culpa, una pena, una inseguridad, un enfado, una preocupación, un miedo denso. Son como moscas que rondan sobre mi cabeza y dispersan mi energía. ¡¿Quién es capaz de trabajar así!?

¿Concentración? Descarga primero tu mente

A estas alturas ya sabemos que emprender un proyecto —o, en realidad, hacer cualquier cosa— tiene que ver sobre todo con uno mismo: con la claridad mental que somos capaces de alcanzar para que nuestra cabeza no se distraiga y pueda dar todo de sí.

Ya lo dicen los que saben: en el futuro, la capacidad de concentración será el atributo de las personas más inteligentes.

De hecho, me he dado cuenta de que, a lo largo de la historia, han sido muchos los que han perseguido incansablemente esa capacidad de foco para poder lograr sus objetivos. Una mente clara parece ser imprescindible. Es el secreto. El as en la manga.

¿Un ejemplo? La noche aquella en que Maradona pudo dormir:

Cuando los argentinos justifican su veneración por Maradona, suelen mencionar aquel partido del Mundial de fútbol 1986 en el que su país se enfrentó a Inglaterra, el enemigo acérrimo que acababa de arrebatarles las islas Malvinas en la guerra.

Ante tal ajuste de cuentas, la noche previa, los chicos de la selección argentina estaban nerviosos, daban vueltas, no podían dormir. Al día siguiente, sobre el césped, tenían la oportunidad de reparar simbólicamente aquel agravio nacional.

Pero Maradona, en esa noche exasperante e insomne, durmió como un lirón. “Buenas noches”, dijo, y supo mantener el mando sobre su mente para poder dormir en paz.

A la mañana siguiente, ya se sabe, el diez argentino marcó dos goles, probablemente los más famosos en la historia del fútbol.

Cinco maneras de conseguir más concentración

Algunas personas —personalidades— tienen más facilidad para no perturbarse ante los devaneos externos. Pero en realidad no sé si es algo intrínseco o si tienen alguna estrategia oculta.

En mi caso, cuando estoy muy volátil, echo mano de estas técnicas para recuperar el foco. Si las combino todas me convierto en la mujer flecha, en la mujer bala. Soy un rayo láser:

  1. ALIMENTOS NI YIN NI YANG. Ya lo explicaba Núria Roura en esta entrevista: hay alimentos de energía moderada que mejoran tu concentración, te dan más centro y más claridad mental. Son los cereales integrales, por ejemplo, las semillas, los frutos secos, las legumbres, las verduras y todas aquellas frutas de temporada.
  2. REPÓN EN HORIZONTAL. Tenía una amiga en la universidad que si dormía menos de 8 horas era un ogro feo y peludo. Yo, “por suerte” tengo la facilidad de poder vivir arrastrándome con pocas horas de sueño y teniendo una productividad de menos cuatro mil (…). ¡Hay que dormir!
    *
    Conectándolo con el punto anterior: hay estudios que dicen que después de una noche bien dormida, la gente tiende a elegir alimentos más nutritivos.
  1. EJERCITA LA MENTE. Antes era cosa de hippies, pero ahora levantas una piedra y hay otro estudio que lo demuestra: meditar es la forma de adiestrar tu pensamiento para que no salte como un mono loco. Es un entrenamiento: ¡no desistas![A ver si te vale esta metáfora: la primera vez que salí a correr duré cinco minutos y pensaba que me moría. Hoy, que ya hay músculo, nadie me para antes de la media hora].
  1. MOVE, MOVE! Si haces deporte tu cerebro te lo va a agradecer: hay más oxígeno porque aumenta tu flujo sanguíneo, generas dopamina (para que las neuronas se comuniquen mejor) y endorfinas (la hormona de la felicidad), liberas estrés, rebajas la ansiedad… y tu mente se abre como una flor en primavera. Concentración, ven a mí.
  2. DESCARGA TU MENTE. Un día paseaba con una amiga y en la calle había un hombre loco que hablaba muy alto consigo mismo. “Es la vocecita que tenemos todos dentro y que nunca para”, me dijo mi amiga. “Lo único es que él la exterioriza”.Se me puso la piel de gallina.

En realidad no sé cómo es exactamente el mecanismo de la locura, pero sí sé que muchas veces, aunque no nos demos cuenta, todos tenemos un discursito silencioso que es obsesivo y machacón, y del que el muy difícil salir.

Yo cuando tengo un pensamiento en loop que me castra la productividad y me arruina el flow, me tiro en plancha sobre cualquier papel y boli. Al volcar mi monólogo interior fuera, en un lugar físico, hay algo que se alivia, que afloja y se rinde. Como resultado, en seguida se despeja la ruta para poner la atención hacia lo que realmente queremos.

¡Pruébalo!

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13 marzo, 2019 0 comment
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El cerebro: unas cuantas verdades sobre cómo hacerlo más eficiente

Entrevista a la neurocientífica Raquel Marín

 

  • ¿Qué es lo que más entorpece nuestro funcionamiento cerebral?
  • ¿Cómo puedo ser más eficiente?
  • ¿Qué características tendrán en el futuro “los más inteligentes”?
  • ¿Cómo evitar el estrés mental en momentos de cambio?

El cerebro, qué misterio.

Para saber cómo mejorar nuestro rendimiento, entrevisté a la súper experta en temas cerebrales Raquel Marín (es neurocientífica, catedrática en la Universidad de La Laguna y doctora en Biomedicina) y me llevé un montón de sorpresas.

la experta en el funcionamiento del cerebro Raquel Marín

Raquel Marín, neurocientífica y divulgadora. Su blog: www.raquelmarin.net

Lo primero que me desencajó fue comprobar que Marín es una mujer risueña y muy cercana. Dime básica, pero detrás de una científica de su tamaño (Premio a la Mujer Investigadora de Biomedicina en la Universidad de Laval, en Quebec; Medalla Europea al Trabajo de Economía y Competitividad; y Medalla de Honor del Instituto de Ciencias Forenses de Barcelona, entre otros) pensé encontrar a un ser circunspecto y con la piel pálida tras horas encerrada en un laboratorio. Y no. Nada que ver.

Lo segundo que me impactó fueron sus respuestas inesperadas y los datos raros que me dio.

 

Mujeres: a dormir

¿Sabíais que las mujeres debemos dormir media hora más? Es por el multitasking al que somos propensas por razones históricas. Ya sabes: atender al niño en la cueva, mantener el fuego, vigilar la llegada de alguna bestia. Allí estábamos nosotras ocupándonos de varias cosas a la vez. Por eso, si queremos reparar nuestra sesera, a nuestro cerebro femenino del siglo XXI todavía le hacen falta 30 minutos de plus.

Dice Marín que el desarrollo de la tecnología es lo que permite que podamos acercarnos ahora al conocimiento de este órgano, que durante tanto tiempo fue un enigma. Hoy se sabe, por ejemplo, que si pusiéramos en fila india nuestras neuronas cubrirían una distancia de mil kilómetros, que es como ir de Sevilla a San Sebastián. La locura es que ya podemos visualizar a tiempo real el comportamiento veloz de esos mil kilómetros de neuronas. ¡A tiempo real!

 

Cerebro bien alimentado, cerebro feliz

Cuando recibí el último libro de Marín, Dale vida a tu cerebro: la guía definitiva de neuroalimentos y hábitos saludables para un cerebro feliz, ojeé primero el índice, como siempre. Y allí encontré títulos tan sugerentes como:

  • ¿El cerebro sigue creciendo en la etapa adulta? [En los años sesenta el mundo nos dio muchas alegrías. Entre ellas, los neurocientíficos Altman y Das avisaron de su descubrimiento: el cerebro adulto puede seguir generando nuevas neuronas. Los cambios más significativos en este órgano, eso sí, se dan en la adolescencia].

libro dale vida a tu cerebro

 

  • ¿El alcohol mata las neuronas? [¡Ah, qué pregunta! Resulta que depende de la dosis: si nos pasamos, el alcohol arrasa con todo, pero es posible también encontrar la cantidad justa para que una bebida alcohólica ayude a nuestro cerebro a desarrollar mejores conexiones neuronales. ¿La mala noticia? Todavía no hay consenso sobre cuál es la dosis indicada. ¿Una copa de vino diaria? ¿Dos? Depende de muchos factores, entre ellos el peso o el género (las mujeres, dice Marín, metabolizamos peor el alcohol). Y ojo con el aviso: “el alcohol como quitapenas es un neuromito”].
  • ¿Te falla la memoria? Te has olvidado de comer bien. [Para tener un buen rendimiento, cada semana nuestra dieta cerebral debería incluir: 28% de pescado; 25% de verduras; 10% de legumbres; 9% de frutas; 8% de granos y semillas; frutos secos, pan y cereales, carnes blancas y huevos, cada uno en un 5%; lácteos y derivados, un 4%; y un 0,6% de carnes rojas. Atención al omega 3 y al omega 6, dos ácidos grasos fundamentales y que nuestro cerebro es incapaz de producir eficazmente].

 

La alimentación es sin duda uno de los pilares de este libro. Y si en este post Núria Roura nos contaba qué comer para combatir el estrés, en este caso la neurocientífica nos indica qué llevar a nuestro plato para que nuestro rendimiento cerebral no decaiga. Marín explica, por ejemplo, los beneficios del ayuno, la relación entre un intestino saludable y un cerebro eficaz, y el paso a paso de varias recetas para conseguir una mente-flecha.

 

 ¿Debemos ceder a la voracidad de nuestro cerebro?

Pero volvamos a las preguntas iniciales, que la neurocientífica responde en este vídeo. Aquí descubrirás además si el cerebro puede cambiar totalmente, qué le pasa a este órgano en momentos de cambio, y si es recomendable ceder siempre a su voracidad de estímulos.

En corto, estas fueron sus respuestas:

  • ¿Qué es lo que más entorpece nuestro funcionamiento cerebral? El aislamiento, la melancolía y la depresión.
  • ¿Cómo puedo ser más eficiente? Si piensas que ya eres más eficiente, automáticamente lo serás. Tu cerebro se sugestiona rápido.
  • ¿Cómo evitar el estrés en momentos de cambio? No quieras evitarlo. Simplemente asume que vas a tener momentos de estrés y ríete de él.
  • ¿Qué características tendrán en el futuro “los más inteligentes”? 1. Serán los que tengan más capacidad de foco (y de eliminar el ruido exterior). 2. Y más capacidad en tareas que no puedan remplazarse con tecnología: empatía, intuición, sentido del humor, etc.

¿Estamos preparados para el futuro? Para mantener en forma a nuestro cerebro (a pesar de los años), Marín aconseja no descuidar la alimentación ni estos ocho ámbitos más: el ejercicio físico, dormir bien, tener relaciones sociales afectivas, estar en contacto con la naturaleza, el sexo, la alegría, los retos, la postura corporal.

Tú, ¿cómo vas cerebralmente? 😉


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31 octubre, 2018 2 comments
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