Tag:

diabetes

Mi hermano y las neuronas espejo (si tú puedes, yo también)

La primera cita de enamorados que tuvieron mis padres empezó con el reloj en contra. Mi padre llegó dos horas antes al encuentro; mi madre, una hora después.

Y estos tempos asimétricos debieron colarse más tarde en la genética de sus hijos. Yo, siempre con paso corto y acelerado, llegando por los pelos. Mi hermano pequeño, con más calma, mirando antes de pisar; dejándole a la vida trascurrir.

Ahora mi hermano pequeño ya no es pequeño: es un hombre. Pero conserva el silencio discreto, y el ritmo, que es el mismo que tienen las olas del mar.

Y así, con ese ritmo, dijo hace ocho meses: “Mi hijo de seis años tiene diabetes y tengo que hacer algo”. Todos nos giramos para oírle, y él siguió: “Me voy al Parlamento Europeo en bicicleta. Hay que pedir que se cure la diabetes ya. No es suficiente con nuevos inventos que mejoren la vida de quienes la sufren. Tenemos que hacer desaparecer la enfermedad”.

Aplaudimos. Primero, porque le amamos; segundo, porque le entendimos; tercero porque sus palabras despertaron la esperanza universal: queremos ser buenos y que el mundo sea un lugar mejor.

Pero luego… luego toca materializar los sueños. Buscar esponsors, entrenar duro, diseñar una equipación especial, contactar con la Unión Europea, cuadrar calendarios, traducir emails, buscar una asociación afín (DiabetesCero), planificar con cuidado la ruta, abrir un crowdfunding.

Y mi hermano pequeño, entiéndanme, cuando éramos chicos se dejaba la cama sin hacer, suspendía los exámenes, no aprendió el inglés.

(Ahora me pregunto: ¿qué es lo que necesitamos realmente para convertir nuestros sueños en realidad?)

Neuronas espejo

La primera vez que escuché hablar de las neuronas espejo aluciné. Son neuronas que “reflejan” el comportamiento del otro, como si fuera uno mismo quien realizara la acción. ¿No es magia que él bostece y yo le imite, tres segundos después? ¿que mi proceso mental sea idéntico cuando rompo un papel que cuando veo a alguien romperlo? ¿no es un milagro que las personas podamos aprender nuevas habilidades solo por imitación?

Y eso fue justamente lo que me pasó el mes de junio pasado cuando viajé a Bruselas. Sentí que aprendí por contagio. Porque al final ocurrió: mi hermano pequeño –que ahora es un hombre- se subió a una bicicleta en Barcelona, estuvo en ruta once días, se le rompió la bici, le llovió el agua del mundo, se le hincharon las piernas, se desanimó.

Pero él, con el ritmo de las olas, siguió. Y llegó. Y al otro lado, en la sede del Parlamento Europeo, le esperábamos todos: amigos, familia, diabéticos, eurodiputados. Todos aplaudíamos conteniendo la emoción. Por la gesta, claro, pero además porque nuestras neuronas espejo se encendieron y descubrimos que era posible convertirnos, nosotros también, en personas más grandes que mejoran el mundo.

Neuronas espejo - superar retos por imitación

 

Gracias, Jor.

(Gracias papá, mamá, por esos tempos misteriosos.)

17 julio, 2018 0 comment
0 Facebook Twitter Google + Pinterest