Tag:

alimentarse en momentos de cambio

Núria Roura | Cómo combatir el estrés con la alimentación

“A veces, cuando comemos, buscamos una euforia transitoria que nos quite el malestar emocional”

¿Qué comer en momentos de cambio?

Mi estómago y yo tenemos una relación un tanto pasional, sobre todo en los períodos de estrés. Yo lo cuido, pero ya se sabe: en cuanto salimos de la zona de confort para descubrir el mundo, se activa una vocecita interior (“¡cuidado!”, dice todo el tiempo). El cuerpo la escucha enseguida, le cree a pies puntillas y, naturalmente, se tensa por todos lados. En ese estado de alerta el primero que se resiente es el sistema digestivo–y a veces también la piel. O sea, que si no vamos con cuidado las comidas son un infierno y nuestra piel un lienzo impresionista.

Para evitarlo, llamé a Núria Roura, especialista en crecimiento personal y bienestar a través de la alimentación y los hábitos saludables. El título de uno de sus libros –Aprende a vivir, aprende a comer– me llamó la atención. Así que le pregunté, Núria, ¿cómo combatir el estrés en períodos de cambio?

Y en la entrevista, empezamos por el principio:

¿Por qué se resiente nuestro sistema digestivo cuando estamos estresados?

Cuando estamos bajo estrés, pasan muchas cosas en tu organismo, una de ellas es que tu capacidad enzimática, es decir, tu capacidad para digerir, se reduce, se ve anulada. Además, tu metabolismo se ralentiza, y con él tu habilidad de quemar todo lo que has comido. Sufrimos de digestiones pesadas, no digerimos bien, tenemos reflujo o acidez.

Entiendo que lo mejor es no caer en el estrés, pero en esos momentos en los que no podemos evitarlo, ¿qué cuidados podemos seguir?

Aunque estés estresado todo el día, lo importante es que puedas parar al empezar a comer. En ese momento hay que poner de lado el trabajo o cualquier problema que te esté tensando, y permitirte un poco de relax. Hay personas que se ponen una canción, otras unas velitas… cualquier cosa que te ayude a estar contigo mismo es válida. ¡Y hay que respirar! Hacer cinco respiraciones profundas antes de comer es fundamental. Luego, si quieres, vuelves a tu ritmo acelerado, pero en ese momento solo tiene que existir la comida y tú.

Un amigo médico me dice siempre “si estás muy nerviosa, no comas”.

Exacto, yo también lo digo. Si estás muy enfadada, muy nerviosa, muy disgustada, no comas. ¡Porque te va sentar mal seguro! Lo mejor es encargarte de rebajar ese malestar antes de comer, con cualquier técnica de desestrés. Si no, vas a hacer elecciones poco inteligentes, vas a comer mal, demasiado rápido, etc.

Núria Roura explica cómo combatir el estrés con la alimentación

¿Y cómo combatir el estrés durante un período sostenido de tiempo a través de la comida? Por ejemplo, si empiezas un trabajo nuevo y ya sabes que vendrán tres semanas difíciles.

Lo más recomendable es comer productos de energía moderada. De esto se habla mucho en macrobiótica: no consumir alimentos ni muy yin ni muy yang. Yin serían los excitantes, el alcohol, el vinagre, el café, el azúcar… Y entre los yang estaría la carne, mucha sal o los quesos, por ejemplo. Los alimentos de energía moderada te van a dar más foco, más centro, más claridad mental. Son los cereales integrales, las semillas, los frutos secos, las legumbres, las verduras y todas aquellas frutas que no sean muy tropicales (pues son más yin). Manzanas, peras, cualquier fruta de temporada.

¿Qué ocurre si nos saltamos todos estos cuidados y estamos estresados y bebemos alcohol, comemos hamburguesas…?

¿Qué pasa? Yo creo que eso lo hemos vivido todos. Nos metemos en un bucle del que es muy difícil salir: estás mal y comes alimentos que te bajan la energía aún más, porque aunque en ese momento te da cierta sensación de euforia esos alimentos tienen el mismo efecto que cualquier droga. Y todos lo sabemos, o los que hemos consumido drogas: todo lo que sube baja. Así que cuando baje, te vas a volver a sentir mal. Pero además con la mala conciencia de haber vuelto a caer en ese mal hábito. Alimentas la rueda de negatividad y de depresión y malestar que no te va llevar a nada positivo.

Y es paradójico porque justamente cuando peor nos encontramos, más ganas nos dan de darnos atracones de helado, comer todo el día chocolate…

Sí, porque al consumir este tipo de alimentos buscamos precisamente eso: algo que nos saque del dolor, de esas emociones desagradables que no sabemos gestionar. Elegimos los que tienen opiáceos o los que provocan una subida de serotonina [la sustancia química que genera nuestro cerebro conocida como la hormona de la felicidad]. Recurres al azúcar, al chocolate, al pan, por no hablar del alcohol, el tabaco, las drogas. Buscamos la euforia transitoria porque no sabemos lidiar con las emociones que nos ocurren.

Si en un momento de estrés no he sabido cuidarme, ¿cómo me recupero después?

Con alimentos muy fáciles de digerir. Fruta, por ejemplo. O lo que cada uno sepa qué es lo mejor para su propio cuerpo.

¿La fruta es fácil de digerir?

Si para alguien no es fácil digerirla es que tiene un desajuste digestivo. ¿Cuál es el alimento que menos cuesta digerir? No será un fruto seco, no será un cereal, un trozo de carne o pescado. La fruta: tardas 30 minutos. Pero insisto en que siempre lo más importante es escuchar lo que necesita el propio cuerpo. El cuerpo es mucho más inteligente que cualquier norma que pueda inventar la mente.

 

 👉 ¿Vives ya como quieres? Empieza por el principio: para ponerte en marcha, descubre en este test gratuito de qué pie cojeas a la hora de organizar tus horas.
8 mayo, 2018 2 comments
2 Facebook Twitter Google + Pinterest